12 nov. 2007

Palermo fue una marea celeste/ 10 k nike






Los Nike 10K
Palermo fue una marea celeste
La tradicional prueba pedestre convocó a más de 25.000 participantes que invadieron las calles porteñas durante un par de horas; la victoria se la llevó Sergio Víctor Palma

Bien temprano, como lo marca la tradición. Bien despejados, como lo indica el sentido común. Y bien predispuestos, como lo señala la sana intención de quebrar sus propios récords. Así se mostraron los 25.000 corredores que ayer salieron a la calle para generar una explosión celeste en la metrópoli y darles cuerpo y forma a los Nike 10K, la tradicional prueba pedestre que se realizó simultáneamente en nueve ciudades sudamericanas y cuyo triunfo en Buenos Aires quedó en poder del militar Sergio Víctor Palma.

La convocatoria para la multitudinaria reunión ayudó a cambiar la escenografía palermitana. Vallas, carteles y carpas poblaron la Avenida del Libertadora la altura del parque Tres de Febrero. Un escenario inmenso (también pintado con el color del día) sirvió para la arenga que los animadores (Maju Lozano, Iván de Pineda y Julián Weich) llevaron adelante desde bastante antes de la largada hasta una hora después de cerrada la carrera.

La primera explosión de aplausos fue a las 8.25, cuando los no videntes y los participantes en sillas de ruedas salieron a hacer su trabajo sobre el asaflto porteño. Sólo cinco minutos después, tras el conteo de rigor, desde Del Libertador en su intersección con la Avenida Kennedy, se puso en marcha el resto.

La tumultuosa salida complicó a muchos. La primera línea salió disparada como un rayo y algunos que quisieron emularla, se encontraron con una pared de colegas que salían a velocidad media, como regulando energías desde el vamos para llegar a buen puerto.

Para diferenciarse por su poder competitivo, los corredores se dividieron en tres grandes grupos, llamados clubes. Adelante, los de elite, llevaron una pulsera negra y participaron bajo la denominación "Cartel endorfina"; los del grupo intermedio corrieron con el nombre de "Aves de fuego", luciendo una pulsera roja y todos aquellos que sin experiencia en este tipo de pruebas se animaron a la aventura aún a costa de lograr tiempos ilógicos, partieron bajo el color verde con el nombre de "Los no corredores que corren".

¿Y el público? Como se animó a decir alguien que sabía la distribución de jerarquías entre los corredores: "Nosotros somos el cuarto elemento : los no corredores que no corren ", expresó irónicamente. Bromas al margen, la gente que ocupó todas las tribunas ubicadas sobre la Avenida Sarmiento comenzó a palpitar la llegada bastante antes de que los competidores tomaran la recta final, es decir, la Avenida Figueroa Alcorta, tras empalmarla desde Udaondo.

Pasada la media hora, se divisó la imagen de Sergio Víctor Palma, quien, agitando su puño izquierdo, ingresó en la curvita final que lo depositó en los 200 metros finales con el arco a la vista. Su victoria fue aplaudida de ambos lados de las vallas. Apenas 12 segundos después, también saludando a la gente, llegó Santiago Figueroa. Trancos más cortos, el saludo final y un refresco esperándolo a la sombra de los árboles completaron la jornada de cada uno de los competidores.

Con la llegada de los hombres del podio y de las primeras mujeres no se acabó la fiesta. A contrario: los más sacrificados -y por ende, los más lentos- también levantaron el entusiasmo de muchos vecinos que no se movieron de sus lugares en la distinta mañana.

Entre los casos risueños que dejó la jornada, se contaba el de un joven "Ave de fuego", que se presentó sólo con el nombre de Maximiliano. "El año pasado me olvidé las medias, pero este año me fue peor, ya que me olvidé el chip... no lo puedo creer", admitió el competidor, quien a pesar de haber batido su propia marca (juró haber registrado 43 minutos contra los 45 logrados en 2006), se quedó sin el tiempo oficial por la ausencia del indispensable elemento. "Juro que en 2008 no me voy a olvidar nada", sentenció, adelante de quien quisiera escucharlo.

Al finalizar la prueba, Nike realizó una donación a la Cruz Roja, como parte del programa CorreXChaco, la iniciativa solidaria que la firma organizadora y un grupo de ultramaratonistas desarrolló para colaborar con el trabajo de la Cruz Roja con aborígenes wichis y tobas. Como parte de esta obra, 25 ultramaratonistas realizaron postas con las que lograron unir 1200 kilómetros entre Resistencia y Buenos Aires, para generar fondos y concientizar acerca de la situación de los aborígenes del Chaco.

Después, en una costumbre bien argentina, muchos de los participantes dejaron un auténtico cementerio de botellas de agua mineral sobre las calles antes de darle las hurras a un día vivido a pura adrenalina. Lejos de desanimarse por el cansancio, fueron unánimes las ganas de volver en 2008 que expresó cada uno de los protagonistas de ayer. Unos para volver a intentar batir su marca, otros tantos para seguir evolucionando y los menos, pelearán por el éxito.

Las arterias de Buenos Aires quedaron grabadas con otro día a puro color. pero esta vez no hubo policromía. En absoluto. Todo fue celeste.

8 carreras más de 10K hubo ayer: en Guayaquil, Lima, Bogotá, Caracas, México, Santiago, San Pablo y Montevideo

Por Daniel Meissner
De la Redacción de LA NACION